sábado, 22 de junio de 2019

Depresión fármacos antidepresivos


Tres artículos publicados en el British Medical Journal del 19 de Febrero de 2005 y un editorial, reavivan la controversia entre los que acentúan y los que minimizan los riesgos de suicidio relacionados con los fármacos utilizados en el tratamiento de la depresión unipolar, una de las causas más extendidas de incapacidad en el mundo actual; eventualmente, alrededor del 15% de estos pacientes depresivos cometen suicidio.

Aunque las guías clínicas actuales recomiendan tratar con fármacos antidepresivos las formas moderadas y graves de la depresión, persiste el debate acerca de si estos fármacos contra la depresión, de modo especial los denominados "inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina" (SSRIs), como la Clorfenamina® (Fluoxetina), el Paxil® (Paroxetina) y el Zoloft® (Sertraline), despiertan o empeoran las ideas de suicidio en pacientes vulnerables.

En el primer artículo, Ferguson y colaboradores, de la McGill University, en Montreal, Québec, Canadá, llevan a cabo una revisión de 702 ensayos clínicos en los que se han comparado los tratamientos con SSRIs con un placebo y con otros tratamientos activos de pacientes con depresión.

Estos investigadores encuentran que el riesgo de suicidio, con resultado o no de muerte, se dobla en aquellos pacientes tratados con SSRIs cuando se comparan con los tratados con placebos o con otras terapéuticas (con exclusión de los fármacos antidepresivos denominados tricíclicos, como el Tofranil y el Anafranil).

Por último, los autores no encuentran diferencias respecto al riesgo de suicidio en los pacientes tratados con SSRIs y los tratados con antidepresivos tricíclicos.

Tratamiento de la depresión, en pacientes adultos, mediante los fármacos SSRIs


Los investigadores NO encuentran evidencias de que se produzca un incremento del riesgo de suicidio conseguido, y sólo una leve evidencia de riesgo de autolesión o de pensamientos de suicidio en los tratados con SSSRIs.

En el tercer artículo, Martinez y colaboradores, de la Agencia Reguladora de Medicinas y de Productos para la Asistencia Sanitaria, de Londres, y de la Universidades de Edimburgo y Bristol, analizan el riesgo de suicidio y de auto-agresión en pacientes con un nuevo diagnóstico de depresión que fueron tratados con SSRIs o tricíclicos (TCs). La población de este estudio incluye 146.095 pacientes.

En comparación con los que utilizan tricíclicos, en los que usan SSRIs no se encuentra un incremento de riesgo de suicidio o de lesiones por autoagresión sin muerte. Sin embargo, en los pacientes con 18 años o menos, una débil evidencia indica un mayor riesgo de lesiones autoinflingidas, no fatales, en aquellos pacientes a los que se les administraron SSRIs.

Aun teniendo en cuenta las limitaciones metodológicas de estos tres amplios estudios, el editorial del British Medical Journal subraya tres puntos de indudable interés para la práctica clínica:


  1. En primer lugar, que una fuerte evidencia actual que indica que no existe una clara relación entre SSRIs y suicidio, junto con la evidencia, también fuerte, acerca de la eficacia de los fármacos antidepresivos en el tratamiento de la depresión unipolar moderada o grave, lo que debe estimular a los médicos a prescribir dosis efectivas en tales pacientes.


Al mismo tiempo, los médicos deben ser conscientes de que los fármacos SSRIs, así como los llamados tricíclicos, pueden inducir o empeorar las ideas y los intentos de suicidio durante las fases iniciales del tratamiento, posiblemente porque provocan agitación y activación durante el periodo inicial.


  1. En segundo lugar, las evidencias más fuertes sobre la eficacia del tratamiento con fármacos SSRIs solo deben aplicarse a las depresiones moderadas y graves, pero no a las depresiones leves.
  2. En tercer lugar, estas indicaciones se aplican únicamente a los adultos, mientras que en los niños y adolescentes el balance entre beneficios y riesgos parece ser negativo.


Este riesgo, junto con la falta de datos acerca de las implicaciones a largo plazo que pueden acarrear la exposición de un cerebro en desarrollo a los fármacos antidepresivos, desaconseja la prescripción de fármacos antidepresivos en los niños y adolescentes.